WorldSkills
con los carpinteros italianos hacia Shanghái 2026
Cuando el arte de la madera
se convierte en un reto mundial
Hay carreras que no se ganan a base de fuerza.
Se ganan con mano firme, con buen ojo y con la mente despejada cuando el tiempo apremia y cada milímetro puede decidir el resultado.
En WorldSkills Shanghái 2026 no saltarán al campo futbolistas, pilotos ni velocistas. Lo que saltará al campo serán los oficios. Y entre ellos estará también la carpintería italiana: una disciplina que combina dibujo técnico, ensamblajes, cepillado, acabado, montaje y precisión absoluta.
Renner Italia apoya al equipo italiano de carpinteros que se prepara para el campeonato mundial de Shanghái. Es una apuesta clara: respaldar la carpintería italiana como una de las expresiones más elevadas, concretas y expertas del «Made in Italy». Significa estar al lado de quienes conocen la madera, la respetan, la trabajan y la transforman en belleza. Significa invertir en los jóvenes que llevarán adelante esta cultura. Significa dar visibilidad a un oficio que pertenece al presente y al futuro de nuestro país.
El escenario:
WorldSkills, las Olimpiadas de los oficios
WorldSkills nació tras la Segunda Guerra Mundial, en una Europa que necesitaba reconstruir no solo edificios, sino también competencias, empleo y confianza. La primera competición internacional tuvo lugar en Madrid en 1950, entre jóvenes profesionales de España y Portugal. Desde entonces, esa competición se ha convertido en un movimiento global: el lugar donde los oficios se presentan ante el mundo con el mismo respeto que se reserva a las grandes disciplinas deportivas.
Del 22 al 27 de septiembre de 2026, Shanghái acogerá la 48.ª edición de la WorldSkills Competition. Será una de las mayores celebraciones mundiales de las competencias profesionales: jóvenes talentos, centros de formación, empresas, formadores, técnicos y observadores internacionales se reunirán para evaluar el nivel de los conocimientos prácticos que impulsan las economías.
Porque WorldSkills no es simplemente una competición. Es un indicador de la calidad de la formación, de la cultura técnica y de la capacidad de una región para formar a personas capaces de desempeñar bien su trabajo. En una sociedad en la que se habla mucho de innovación, WorldSkills nos recuerda una verdad fundamental: la innovación necesita manos expertas.
La carpintería:
la disciplina en la que el detalle se convierte en destino
La categoría de ebanistería, o «cabinetmaking», es una de las más representativas del mundo de WorldSkills. En esta disciplina no basta con «saber fabricar un mueble». Hay que interpretar un proyecto, elegir y trabajar el material, utilizar máquinas y herramientas con seguridad, construir componentes perfectos, realizar ensamblajes, montar, acabar y controlar. La disciplina oficial de WorldSkills describe la ebanistería como la capacidad de trabajar la madera para crear muebles y muebles modulares de alta calidad, combinando la competencia técnica y la comprensión estética del diseño y el acabado.
Es una competición contra los demás, claro. Pero, ante todo, es una competición de habilidades.
En el taller, al igual que en una final, no hay lugar para los «casi». Un corte no puede estar «lo bastante» recto. Un encaje no puede ser «casi» preciso. Una superficie no puede estar «más o menos» acabada. La madera lo registra todo: el error, las prisas, la distracción. Y precisamente por eso recompensa a quien sabe escucharla.
Para Renner Italia, que trabaja a diario codo con codo con carpinteros, artesanos y empresas madereras, esta disciplina tiene un valor especial. Refleja la cadena de producción más auténtica de un producto bien hecho: aquella en la que se unen la materia prima, el diseño, la experiencia, la tecnología y el acabado. Refleja una Italia que aún sabe crear belleza partiendo de un banco de trabajo.
El Equipo
El Tirol del Sur, que representa a Italia
En Shanghái, el equipo WorldSkills del Tirol del Sur (Italia) dará a conocer al mundo
la calidad de la formación profesional del Tirol del Sur.
El proyecto representa al Tirol del Sur en los concursos mundiales WorldSkills y está coordinado por la Cámara de Comercio de Bolzano.
En la edición de 2026, el equipo contará con 15 participantes dispuestos a medirse con los mejores jóvenes profesionales del mundo.
En el sector de la carpintería, Italia estará representada por Jonas Wenter, nacido en 2005, de Collepietra, en el Valle de Ega.
Jonas trabaja en Tischlerplus, el taller de Matthias Resch, en Cornedo all’Isarco, y se alzó con el primer puesto a nivel nacional en 2025.
Le acompañará en su camino hacia Shanghái Jonas Prinoth, un entrenador joven pero ya con gran experiencia.
Dos Jonas. Un banco de trabajo. Un destino: Shanghái.
Jonas Wenter
el talento que lleva la madera italiana al mundo
Jonas Wenter tiene veintiún años y habla de su oficio con la sencillez de quien lo vive a diario. No recurre a grandes eslóganes. No busca atajos. Habla de la madera, las herramientas, el esfuerzo y la concentración. Habla de una vocación que surgió muy pronto.
En la entrevista recogida por Renner Italia y realizada durante los entrenamientos, Jonas recuerda el momento en que todo comenzó: de niño, viendo a su tío Raimond construir muebles. De ahí surgió la decisión: convertirse en carpintero. Y luego, un gesto sencillo, casi simbólico: una cepilladora que le regalaron. Una herramienta, más que un simple objeto. El primer paso para tomar el relevo.
«Cuando tenía 12 años, vi a mi tío Raimond fabricar muebles. Después de eso, lo decidí: quiero ser carpintero. ».
Es un breve recuerdo, sin duda. Pero en él se esconde una historia italiana: la de los oficios que se transmiten a través de la mirada, antes que a través de los manuales. Se aprende observando. Se aprende probando. Se aprende cometiendo errores y corrigiéndolos. Se aprende porque alguien, antes que nosotros, nos ha enseñado que una tabla puede convertirse en un mueble, que una herramienta puede convertirse en lenguaje, que una profesión puede convertirse en identidad.
Jonas lo dice con naturalidad: «Tengo dos pasiones en la vida: la primera es la carpintería, la segunda es montar en bicicleta por la montaña». Es el perfil de un joven artesano contemporáneo: arraigado en el territorio, acostumbrado a la disciplina, capaz de llevar al taller la misma fortaleza mental que se necesita en las subidas.
Junto a Jonas Wenter se encuentra Jonas Prinoth, de veinticinco años, entrenador del Equipo de Carpinteros. Él también proviene del mundo de la carpintería. También empezó de pequeño, en el taller de su padre. Hoy en día, su función consiste en convertir el talento en método, la pasión en preparación y la precisión en automatismo.
Los entrenamientos tienen lugar en Bolzano, en la Landesberufsschule für Handwerk und Industrie, una escuela que ofrece espacios y equipamiento para simular las condiciones de la competición. En el relato de Jonas Prinoth destaca un dato decisivo: para llegar a Shanghái no basta con saber trabajar bien. Hay que aprender a trabajar bien bajo presión.
«Estamos formándonos aquí en Bolzano, en una escuela de excelencia», cuenta. Fuimos a visitarlos. Allí, los dos trabajan en todo aquello que puede marcar la diferencia: detalles, ensamblajes, colas de milano, mortajas y espigas, marquetería y construcción de muebles completos.
El programa es muy intenso. Los entrenamientos comenzaron en enero y se realizan tres veces por semana. Se empieza por los detalles técnicos y luego se va aumentando la intensidad. Al igual que en la preparación física, primero se perfecciona el movimiento y luego se aplica en competición. Primero la sincronización. Luego la movilidad. Primero el control. Luego el cronómetro.
Jonas Prinoth describe a Wenter así: «Ha ganado el WorldSkills Italy. Es muy preciso y se concentra mucho en el trabajo ». A continuación, añade una valoración que suena a promesa deportiva: «Creo que tiene posibilidades de ganar en Shanghái».
Jonas Prinoth
el entrenador que prepara el partido al milímetro
En el entrenamiento:
dibujos, ensamblajes, pruebas
La jornada de trabajo comienza con el proyecto. Se leen los planos, se preparan las herramientas y se planifica la secuencia. En WorldSkills, de hecho, no se lleva a la competición un objeto ya conocido. Se lleva la capacidad de abordar una tarea técnica, interpretarla rápidamente y llevarla a cabo con unos estándares muy elevados.
Por eso, Jonas y Jonas también practican con proyectos de años anteriores. Por ejemplo, con un mueble inspirado en la prueba de Irlanda de 2019: un mueble con cajón, puertas, ensamblajes de cola de milano, espigas y mortajas, estante e incrustaciones. No se trata de un ejercicio estético, sino de un mapa de competencias.
Cada parte del mueble se convierte en una prueba dentro de la prueba. El cajón pone a prueba la precisión de las uniones. Las puertas comprueban la alineación. El estante verifica la capacidad de colocar un elemento con pulcritud. La marquetería pone a prueba el control, la paciencia y el sentido de la composición. El montaje final revela si todo lo que se ha hecho anteriormente era realmente correcto.
Es aquí donde la carpintería muestra su lado más exigente. No perdona la imprecisión, pero recompensa a quien sabe crear orden.
Desde los primeros cortes hasta el acabado
Hay un paso que tiene un significado especial para Renner Italia. Jonas Prinoth explica que en WorldSkills se evalúan muchos aspectos: desde los primeros cortes hasta el cepillado, pasando por el barnizado y el montaje.
Y sobre el barnizado, pronuncia una frase que parece escrita para describir la esencia de nuestro trabajo: «El barnizado del mueble es muy importante porque lo hace más resistente y realza la belleza de la madera».
En estas palabras reside la esencia del acabado. No es un gesto final, ni un simple recubrimiento, ni un detalle secundario. El acabado es protección, durabilidad, estética, tacto, luz. Es lo que permite a la madera resistir el paso del tiempo y, al mismo tiempo, mostrarse tal y como es.
Por eso Renner Italia se siente tan identificada con la trayectoria del Equipo de Carpinteros. Porque la cultura del acabado nace del mismo respeto por la madera que mueve a un joven carpintero frente a su banco de trabajo. La mejor pintura no borra la materia: la protege. No oculta la mano del artesano: la realza. No sustituye el saber hacer: lo acompaña.
Un oficio antiguo
y muy apreciado
Jonas Wenter habla de la forma en que se suele percibir la carpintería. Afirma que muchos padres desean una vida cómoda para sus hijos y, precisamente por eso, les disuaden de dedicarse a un oficio manual.
Y luego llega la frase más contundente: «Esa mentalidad es errónea».
Es una frase que va más allá de la biografía de un joven. Aborda un tema cultural decisivo: el futuro de la artesanía italiana. Si los jóvenes se alejan del taller, no solo perdemos mano de obra. Perdemos memoria técnica. Perdemos lenguajes. Perdemos la capacidad de transformar materiales auténticos en objetos duraderos. Perdemos una parte del «Made in Italy».
Jonas lo expresa con sencillez: la carpintería es «un oficio antiguo y muy cotizado». Antiguo, porque conlleva una profunda tradición. Cotizado, porque el mercado necesita personas capaces, precisas y de confianza. Jóvenes profesionales que sepan manejar tanto sus manos como la tecnología, leer un plano e interpretar un material, y crear calidad en una época en la que la calidad es cada vez más escasa.
Renner Italia comparte esta visión. Para nosotros, promover la ebanistería significa defender una cultura productiva que ha dado a Italia su reconocimiento mundial: el mueble bien diseñado, las superficies cuidadas, los detalles invisibles que marcan la diferencia, la belleza que nace de la maestría.
El «Made in Italy»
comienza antes
del diseño
A menudo, el «Made in Italy» solo se muestra cuando ya está terminado: una cocina instalada, un mueble fotografiado, una superficie perfecta bajo la luz. Pero antes de ese momento hay mucho más.
Hay una escuela. Hay un banco de trabajo. Hay una tabla sin tratar. Hay alguien que mide, corta, comprueba y vuelve a empezar. Hay una competencia que no se improvisa ni se compra. Hay una cadena de empresas, artesanos, técnicos, formadores y fabricantes de materiales y tecnologías.
Renner Italia forma parte de esta cadena de valor. Apoyar a Jonas Wenter y al equipo italiano de carpinteros significa apoyar todo lo que precede al producto acabado. Significa valorar la formación, la precisión, la disciplina y el conocimiento de los materiales. Significa afirmar que el trabajo manual cualificado no es un plan B, sino una de las fortalezas más importantes de nuestro sistema productivo.
El «Made in Italy» no es solo estilo. Es método. Es competencia. Es responsabilidad hacia el material. Es la capacidad de hacer bien incluso lo que no se ve.
Como una final
En septiembre de 2026, Shanghái será la culminación de meses de preparación. Pero, como suele ocurrir en las grandes finales, el resultado no se decidirá únicamente durante los días de la competición. Se forja ahora, entrenamiento tras entrenamiento, prueba tras prueba, error tras error.
Se construye entre el ruido de las máquinas. En el silencio que precede a un corte. En la concentración de una mano que guía la herramienta. En la decisión de volver a hacer un detalle porque aún no es lo suficientemente preciso. En la paciencia de un entrenador que observa y corrige. En la determinación de un joven que sabe que no solo se representa a sí mismo, sino a todo un oficio.
Jonas Wenter lo sabe. Jonas Prinoth lo sabe. Y Renner Italia ha decidido estar ahí.
Renner Italia, al lado
de la carpintería italiana
Ser patrocinador principal del equipo italiano de carpinteros en WorldSkills Shanghái 2026 significa reafirmar un profundo vínculo con el mundo de la madera. Renner Italia trabaja cada día codo con codo con carpinteros, artesanos e industrias que dan forma a la calidad italiana. Por eso, nuestra presencia en este proyecto no es un gesto superficial, sino una extensión natural de nuestra identidad.
Creemos en los jóvenes que eligen un oficio. Creemos en las escuelas que imparten competencias reales. Creemos en la carpintería como un arte magistral del «Made in Italy». Creemos en el acabado como un acto técnico y cultural: el momento en el que la madera se protege, se realza y se entrega al paso del tiempo.
En Shanghái, Jonas Wenter llevará consigo su talento. Pero también llevará consigo una historia más amplia: la de una generación capaz de devolver la fuerza, el prestigio y el futuro a los oficios.
Renner Italia estará a su lado. Porque el futuro de la madera depende de quienes saben trabajarla. Y de quienes deciden apoyarla.

