Marrones intensos, neutros terrosos, beiges cálidos: la base estable que recuerda a la piedra, la toba, el barro cocido y las maderas oxidadas.
Gradaciones ámbar y amarillos velados, que reinterpretan la luminosidad de los pueblos costeros, las fachadas históricas y los días mediterráneos.
Los históricos rojos y naranjas, típicos de las tradiciones artesanales, son perfectos para salpicar un espacio con energía mesurada.
Perfectos para interiores contemporáneos que desean evocar la tranquilidad de las residencias históricas. Combinan bien con superficies texturizadas, piedras naturales y maderas claras.